INTESTATUS EST ¡QUÉ MUERAS INTESTADO!
Jesús Eduardo Martín Jáuregui En la antigua Roma en la que el concepto del derecho y del ciudadano alcanzaron altísimos niveles, en donde la vida giraba en buena parte en torno a los ritos religiosos y a los procedimientos jurídicos y en dónde se originaron o alcanzaron un gran desarrollo las instituciones jurídicas, el concepto de la personalidad con sus atributos era un hábito del individuo, no de todos, porque no todos los humanos eran ciudadanos y no todos los ciudadanos tenían personalidad plena. El nombre, el domicilio y el patrimonio eran los tres atributos básicos de la persona. Y estos atributos no terminaban con la terminación de la vida, sino que algunos de los derechos que contenían podrían extenderse y transmitirse a los sucesores. La posibilidad de decidir casi de manera totalmente libre a quien pertenecerían los derechos que no se extinguen con la muerte, como la propiedad, era una facultad y un ejercicio de responsabilidad del ciudadano. No hacer testamento era ...





