CUCO ESPARZA: “TIGRE DE MUCHAS RAYAS...”
Solía decir el Profr. J. Refugio Esparza Reyes, ex Gobernador de Aguascalientes, cuando se refería a alguna persona hábil, destacada, talentosa, fuera de los común: “Es un tigre de muchas rayas, pescado de mucha agua, coyote muy baleado...famoso en veinte leguas a la redonda”. Lo mismo, con creces, podía aplicarse al profesor, hombre excepcional, político habilísimo, trabajador incansable, persona de extrema sencillez, de gran bonhomía, sensibilidad y cordialidad.
La semana pasada en un acto sencillo con el toque que le hubiera gustado al Profesor que, como yo le decía, tiraba la piedra y escondía la mano, no era afecto al boato, a la promoción personal a los reflectores u homenajes, sus hijos y familiares cercanos hicieron entrega al Archivo Histórico del Estado, la primera parte de su archivo personal, para su custodia y consulta, que resultará de gran interés para acercarse al conocimiento de la obra y personalidad del gobernador más querido y respetado que ha tenido el estado de Aguascalientes, que se ganó a pulso el reconocimiento y cariño de la población, luego de un inicio en que las buenas conciencias veían con recelo su elección, mayoritariamente sustentada en los sectores campesino y popular del partido de la revolución. Las críticas por sus atuendos modestos, por su trato llano y por sus costumbres sencillas, se fueron transformando en aprecio por su trabajo, por su cercanía, por su cordialidad y por un gobierno, este sí austero, en que, entre otras características no quiso que sus hijos, todos hombres de bien, de trabajo y esfuerzo fueran a caer en tentaciones o ser blanco de cuestionamientos sólo por su cercanía.
Su equipo de trabajo se integró fundamentalmente por jóvenes destacados que, fue seleccionando a partir de una convocatoria abierta en la que, se anotaron los interesados. La decisión del Profesor fue objeto también de dudas y comentarios chuscos, baste recordar el epigrama del agudo Ing. José Pérez Landín:
Con tanta pinche comparsa
y tanto cabrón retoño,
el que fuera Cuco Esparza
se transformó en Padre Toño.
Cambió con su estilo tierno
más infantiles cariños,
el Palacio de Gobierno
en la Ciudad de los Niños.
El homenaje fue sobrio y se resaltaron las cualidades del Profesor en su actividad pública, su probidad e impulso a diversas actividades, pero, para mi gusto le faltó profundizar en el aspecto humano del Profesor. Con permiso de sus hijos y faltando a su modestia y habida cuenta de que las nuevas generaciones no tienen conocimiento pleno de sus tamaños, me tomo la libertad de en unos cuantos brochazos dar cuenta de anécdotas que complementan lo dicho de su actividad gubernamental.
En los primeros años de su gestión tuve la oportunidad de estar presente en la casa del Profesor, que hacía las veces de Casa de Gobierno, en una reunión con algunos embajadores de países de centro Europa, se acercaba la hora de la cena y el Profesor le dijo a la señora Jesucita, su esposa: “Señora: que nos va a dar de cenar. encargue algo”. Minutos después en una cena casi íntima, la señora y una nuera, sirvieron unos deliciosos tamales y atole. En un apartado le pregunté: Maestro ¿por qué no trajo unos meseros y encargó la cena. Me dijo: “mire cuando supe que iba a ser gobernador, le dije a la Señora (Así se refería a ella normalmente) vamos a ser objeto de muchas tentaciones, ofrecimientos, atenciones y lisonjas, yo le quiero proponer un pacto, que nosotros no cambiemos, porque ésto se va a acabar y vamos a resentir el cambio, le propongo que nosotros sigamos siendo y actuando igual y, así quedamos. Y nosotros estamos impuestos que en la casa la Señora atiende a los invitados cuando es una cosa así sencilla”; y así fue durante todo su gobierno.
Unas semanas después de terminada su gestión gubernamental, en una vuelta que tuvimos a una reunión notarial en ciudad de México, Arturo Orenday y yo decidimos llegar a visitar intempestivamente al profesor e invitarlo a desayunar. Llegamos temprano a su casa, modesta, en un fraccionamiento modesto, Jardín Balbuena. Me sorprendió al llegar que la Señora Jesucita se encontraba barriendo la calle. – Está muy atareada Señora- - Pues ya ven muchachos, como está complicada la servidumbre, ¿qué se pierde con hacerlo.?. Nos hizo pasar e invitamos a desayunar al Profesor al centro en el Lincoln, con una rica cocina con toque casero de la que disfrutaba mucho. Así con probidad y alegría vivían.
Años después el día de la toma de posesión de Otto, en el Andrea Alameda, el Profesor me dijo: Licenciado, usted que anda en el medio le encargo un cliente para mi casa, le pido discreción- -¿Por qué la quiere vender maestro?- -No la quiero vender, necesito venderla, tengo una enfermedad complicada de los riñones y aunque me atiendo en el IMSS, implica gastos de traslado, de atención complementaria y con mi pensión no se alcanza-. No fui muy discreto y afortunadamente el Gobernador Granados le ofreció la representación en México, a lo que el Profesor se negaba y finalmente aceptó con la condición de llevar algún joven que le ayudara, era su forma también de promover a las nuevas generaciones. Armando Romero fue el elegido.
Podría seguir relatando anécdotas pero el espacio se acaba, durante el gobierno de Luis Armando, le suprimieron la exigua pensión que recibía como apoyo como ex-gobernador. La funcionaria déspota que le informó le dijo también algo así como que si no le daba vergüenza andar pidiendo habiendo sido gobernador. El Profesor me fue a ver y me pidió hacer un estudio jurídico para ver si tenía derecho: No pienso demandar pero quiero saber si me asiste el derecho.
En una de las últimas veces que lo ví, Fernando Villegas y yo fuimos a visitarlo a Villa Juárez, la Señora Jesucita en tanto el Profesor salía nos mostró el jardín, mientras nos dijo: “La vamos pasando bien, los muchachos nos ayudan, pero el Profesor es orgulloso, no le gusta, así que yo le digo que todo es cuestión de administrar la pensión, ¡Vieran que buena administradora piensa que soy!.
Querido Maestro Esparza, como siempre al pie del cañón, presidente de su Club de Admiradores, divulgando en lo posible su persona y su obra como ejemplo para las nuevas generaciones.


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