ÁGATA, LA BRUJA EN PALACIO.

No es bueno creer en brujas, pero de que las hay, las hay” (refrán).

Cacle, cacle”, expresión malévola y mágica de la bruja Ágata, “Kicle, kicle” expresión malevolita y pequeñamente mágica de la pequeña bruja Alicia.


Hace unos días dentro del bombardeo de propaganda a la que nos tienen sometidos los gobiernos, mucho más el del país (ya no me atrevo a llamarle república) que el del estado, pesqué un comentario curioso pero no gracioso de la Sra. Pte., el Peje, hay que reconocerlo tenía cierta vis cómica y sus comentarios grotescos, corrientes, populacheros, no pocas veces movían a risa, bien por su absurdez, bien por su desfachatez, bien por su estupidez, la Sra. Sheinbaum tiene menos gracia que los resultados de la lotería o el Diario Oficial de la Federación en ayunas. No obstante se empeña en simular actitudes que ni para un ciego podrían resultar graciosas, un rictus limitado para no resquebrajar la capa de resana que le aplican antes de la mañagüeva y una risa más forzada que las de las rutinas cómicas de la Niñera. El comentario de marras tenía que ver con el recuerdo de un entrañable personaje de los “cuentos” de la Pequeña Lulú, la bruja Ágata, flaca, narigona, vestida sobriamente, con su cantaleta “cacle, cacle”. La Sra. Presidente lo ligó a algún acontecimiento reciente de la vida nacional y como, algunos neoliberales perversos, comentócratas, neoconservadores, o para decirlo pronto y mal “prianistas” pretendían distorsionar la realidad para perjudicar a la 4T.

A veces esas expresiones suelen tener efecto de ida y vuelta, más tarda uno en proferirlas que el eco, o el karma, dicen ahora, regresarlas. No faltó quien encontró cierta semejanza entre la Sra. Pte. enojada, fuera de sí, con la imagen evocada en el bosquecillo, escondite favorito de Tobi para escaparse del inspector escolar.

No seré yo quien secunde esa majadería de encontrar semejanzas donde no las hay, pero sí retomar la idea de la Sra. Pte. de la malas acciones de alguien o alguienes con la perversa intención de perjudicar al gobierno de la 4T. Vistos los más recientes acontecimientos nacionales y mundiales, parecería que somos víctimas de un daño, de un amarre, de una brujería, o más bien, que las vicisitudes se han cebado sobre la Sra. Sheinbaum, en las últimas semanas está que no da una. De manera que estoy convencido que Palacio Nacional está embrujado, una serie de acontecimientos históricos negativos han tenido como sede ese recinto, no en balde Don Lázaro Cárdenas para sustraerse a ese perverso influjo, decidió trasladarse a Los Pinos, que construyó para residencia presidencial sin los aires monárquicos del “palacio”, ¡Vamos! Ni siquiera Maximiliano I o Don Porfirio sucumbieron a la tentación, prefirieron vivir en un castillo fortificado y relujado que el “palacio”.

Aventuro una hipótesis, si bien la presidente ha sido objeto de diversos “trabajos” que tienen por objeto funcionar como talismanes para alejar el mal y, sin duda también, como amuletos para atraer el bien. Debe tomarse en cuenta que esos trabajos no tienen un resultado científicamente previsible y mensurable. Seguramente su eficacia, según me explicaba en algún tiempo una conocida y respetada bruja de Jesús María, ratificado su dicho por mi amigo Tomás Yancovich jefe de una tribu de gitanos (húngaros) que solía visitar nuestra ciudad, requisito indispensable para que los conjuros, las pócimas, los pases mágicos surtan efectos es que el sujeto sobre el que se practican tenga un mínimo de fe y de creencia en los trabajos y en los practicantes.

Con su formación científica la Sra. Pte. no tiene fe y la alusión a la bruja de su infancia fue burlesca. Así ni las limpias, ni las pócimas, ni las invocaciones surtirán efectos mientras no crea en ellas, por una parte, reconozca que el mal se originó en Macuspana y ahora proviene de Palenque y no se decida a exorcizarlo.

Al tiempo. Seguirá el fracaso de la economía, la debacle del sistema de salud, el deterioro de la educación pública, las ejecuciones, los secuestros, la violencia, y...los espíritus del mal, enviados de Aquel: Monreal, Patán Augusto, Mier, los Trivagos y el peor de todos que tiene fuerza propia: ¡Trump! ¡Dios nos coja confesados!

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