¿Y SI Sí? NOCHES DE MONSI Y AMLO?
Hace muchos años, cincuenta tal vez, mi amigo Víctor Sandoval me pidió atender a Carlos Monsiváis, entonces un joven también, escritor de la nueva ola, aunque no formaba parte de la Mafia, con José Agustín, Luis Guillermo Piazza, Gustavo Sainz y otros igualmente destacados, ya se había hecho fama de “enfant terrible”, entonces todavía bebía tequila, bastante, y pasamos, al menos yo, una velada deliciosa y divertida, en el salón Rojo del Hotel Francia. Yo les diría como reza el blasón de la Orden de la Jarretera «Honi soit qui mal y pense», para los egresados de las universidades del bienestar como dice Chumel en Román Paladino: mal haya quien mal piense. Recordé la anécdota a propósito del escándalo propiciado por la Sra. Pte. a raíz del refrito en ocasión del décimo sexto aniversario del fallecimiento de Monsiváis el pasado dieciséis, de una entrevista que hace casi treinta años le realizara Edmundo Cázares que se publicó entonces en el periódico “El Sol de México”.
Con su desenfado habitual seguramente acentuado por la circunstancia de que la entrevista se realizó en su casa de la Colonia Portales, en una larga charla de más de dos horas, Monsiváis se soltó el pelo e hizo declaraciones críticas en relación con la actividad política, en particular a la actividad del entonces nuevecito PRD, Partido de la Revolución Democrática. El titular de la entrevista ya de por sí era provocativo: “El PRD sede de canibalismos políticos” y el balazo: “El escritor asegura que existen grupos intolerantes que se devoran entre sí”. En el cuerpo de la entrevista, bastante larga de por sí, el entrevistado hacía mención a la presencia de las tribus, algunas de ellas formadas por antiguos priístas que repetían los vicios del tricolor y la existencia de prácticas antidemocráticas. Merece la pena resaltar que la entrevista no fue desmentida y se publicó, por supuesto en vida del escritor. No se trata como dijeron muchos morenistas de una entrevista falsa o apócrifa, sino de una entrevista real que el entrevistado validó. De hecho se ha publicado un pequeño corto en que se muestra a Cázares micrófono en mano entrevistando a Monsiváis ante la mirada vigilante de uno de sus gatos, un siamés y otro más echado sobre el escritorio. El fragmento dura sólo cincuenta segundos pero prueba sin duda la realidad de la entrevista.
En el refrito de El Universal, hace unos días se adicionó un párrafo que no se publicó en la edición original y que, al parecer, es el que causó el escozor de las huestes morenistas, por no decir lopez obradoristas. El texto en cuestión dice: “A Andrés Manuel lo estimo mucho pero la verdad está loco. Sufre desmedidos sueños de grandeza, quiere llegar a ser un moderno Julio César o Nerón. Déjeme contarle que, hace algunos años, le di cobijo a Andrés Manuel López Obrador cuando llegó de Macuspana, Tabasco, a los 19 años de edad; había asesinado, accidentalmente, a su hermano. Lo tuve aquí en mi casa por espacio de nueve meses, pasé deliciosas y divertidas noches con él. López Obrador, por dinero…¡era capaz de hacer lo que fuera”. Vale la pena recordar que Andrés Manuel había sido auxiliar, secretario particular, ayudante o algo por el estilo, de Carlos Pellicer, gran poeta tabasqueño, que se asumía sin rubores como homosexual en una época en que no era tan común que se reconociera públicamente. Desde luego, poetas y homosexuales, sin ningún desdoro, había una relación cercana entre Pellicer y Monsiváis,
El resultado inmediato de la publicación fue el anatema al entrevistador y de paso la condena al Pasquín Inmundo 2, la cancelación de las colaboraciones de Cázares en el Universal y la disculpa pública del responsable de la publicación en el periódico y la exigencia al autor de la entrevista de la exhibición de la grabación para probar y justificar la adición del agregado. Cázares sostiene la autenticidad, lamenta las reacciones y se disculpa con El Universal por el escándalo, asegura que tiene más de novecientas cintas con las grabaciones de las entrevistas realizadas a lo largo de alrededor de cincuenta años y que, procederá a localización de la cinta, no sin antes lamentar los insultos, recriminaciones y amenazas que han recibido él y sus familiares por la publicación. Para mí tengo que aunque la encuentre no la exhibirá y hará bien.
No deja de ser interesante que el aludido principal Andrés Manuel López Obrador, siempre tan proclive a abusar de la palabra, en este caso haya permanecido callado.
Merece la pena detenerse al análisis del párrafo incandescente: hay tres puntos que resaltan: primero el mesianismo de AMLO, segundo la alusión a las “noches deliciosas y divertidas” que podrían interpretarse como relaciones homosexuales y, tercera, la circunstancia de que el tabasqueño era capaz de hacer cualquier cosa por dinero. Las dos primeras “acusaciones” no son novedosas, desde el calificativo de Krause como “Mesías tropical”, hasta las disecciones profesionales del siquiatra José Newman en diversos medios de comunicación, sin omitir la multitud acciones propias del susodicho, tales como ostentar el “bastón de mando”, ser “investido por chamanes” en Palacio Nacional, cambiar la residencia del ejecutivo al museo Palacio Nacional, su invulnerabilidad a las enfermedades, a las críticas, a las crisis, asumirse como el poseedor único de la verdad y encarnación de la Patria, dan cuenta de su delirio de grandeza y desmesura. Su gusto por el dinero y por los adinerados ha sido manifiesto, sus amigos Romo, Slim, Chávez, sus ex amigos como Ricardo Salinas y Genaro Larrea, la opulencia que he permitido a su familia, cercana y no tanto, el manejo discrecional de las finanzas, al extremo de haber suplantado a los secretarios de hacienda, de los que se deshizo sucesivamente y el trato dispendioso para jefes de estado de su simpatía muestran que no sólo no le hace asco al dinero, sino que lo sabe disfrutar aunque aparenta una vida de austeridad que choca con su realidad. Desechadas el primero y el último de los señalamientos, sólo subsiste el segundo: la posible alusión a su sexualidad.
Sus actitudes han sido siempre machistas: el rechazo a la lucha del 8M, su negativa a reunirse con madres buscadoras, su expresión “un señor vestido de mujer” en referencia a una senadora trans, el trato despectivo a su esposa al negarse a designarla como primera dama y otras actitudes semejantes, parecen llevar a la conclusión: la insinuación a su posible homosexualidad es algo intolerable para AMLO y sus seguidores. ¿Por qué?.

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