CSP: LA SILLA VACÍA


 

El que se va pa’la Villa, pierde su campo y su silla”.

En política no hay vacíos, cuando alguien lo deja de inmediato alguien lo llena”.

Le regalaré mi boleto número 1 a una niña para que me represente en la inauguración.”

La Sra. Pte. es una mentirosa compulsiva y para acabarla de amolar, desmemoriada, no en balde se dice que para ser un buen mentiroso hay que tener buena memoria, para recordar lo que se dijo, cuando se dijo y a quien se lo dijo. No se puede decir, por ejemplo, que su movimiento creó las pensiones para viejos, cuando basta con hojear los informes o consultar al oráculo de Google para saber que se crearon a iniciativa de Vicente Fox, a quien como represalia López Obrador le quitó su pensión de ex-presidente. No se puede afirmar, tampoco, que antes de Morena no existían las becas estudiantiles porque con diversas formas las becas han existido al menos desde hace sesenta y tantos años, que yo me acuerdo.

Recientemente su populista declaración de que regalaría el boleto número 1 del mundial que le fue entregado por el mafioso número uno de la Fifa, a una niña campesina, declaración cuyo efecto no duró más allá del inicio de la ceremonia de inauguración, en la que por primera vez en la historia de los mundiales, los jefes de estado no se animaron a estar presentes. De la Sra. Pte. era previsible, se sabe los sensibles que han sido los dos presidentes emanados de Morena: “Hay que cuidar la investidura presidencial” , “Hay que conservar el ambiente mundialista”, “No hay que caer en las provocaciones de los adversarios”. Su explicación sonó tan falsa como la justificación para registrar las líneas telefónicas celulares, “es que prefiero convivir con el pueblo y no codearme con los fifís, un boleto cuesta $120,000”. Posiblemente más de alguno de sus ingenuos seguidores, que todos los días practican actos de fe ante la homilía de la mañanera, le hubieran creído si no fuera porque la noche anterior, se ofreció una cena de gala ¡en el Castillo de Chapultepec! Residencia de Maximiliano y Carlota, de Don Porfirio y Carmelita, y ahora comedor de Claudia y Chucho, en donde los boletos no tuvieron precio y por lo mismo fueron más exclusivos que una entrada al estadio Azteca. Como se dice coloquialmente: ni la burla perdona. Ceno con los machuchones fifís, los Salinas, Azcárragas, Chávez, etc. pero veo el futbol con el “pueblo”, en un deportivo cerrado con un grupo escogido en que sólo habrá aplausos para la presidencia.

La niña indígena no usó el boleto número uno, no ocupó el lugar de la Presidente. El papel de la presidente lo representó una actriz mexicana que tiene 35 años fuera del país, y el asiento junto al presidente de la FIFA permaneció vacío. Quién aprovechó el espacio fue Ricardo Salinas Pliego quien hizo una entrada triunfal. Entre gritos de “presidente, presidente” llegó caminando al estadio Azteca, repartiendo sonrisas y entrevistas, lanzando vivas a México y siendo objeto de gritos y abucheos, pero allí estuvo, con un uniforme del seleccionado con el número “30” alusión al año de elecciones presidenciales. Dando inicio, dicen a su pretendida campaña a presidente de la república.

El temor a ocupar la silla en el estadio, muestra sin duda, a una mujer incapaz de soportar la crítica, de asumir un denuesto, de aceptar que hay gente que piensa distinto y sin la entereza de asumir una posición de liderazgo y fortaleza, organizó su fiesta palaciega y se rodeó de “pelusa” condescendiente para taparle el ojo al macho en el partido inaugural.

Latinus presentó hace un mes una interesante encuesta realizada por Lorena Becerra, que tiene una sólida formación y una larga experiencia en esos menesteres. Merece la pena consultarla, porque a diferencia de otras encuestas, en ésta, cada uno de los encuestados tiene nombre y apellido, comprobado con su INE. Entre los puntos relevantes está la respuesta a la pregunta de si consideran que la presidente tiene el control del gobierno y de lo que sucede en el país. Más del 60 por ciento opinó que no. No dijeron que otro lo tuviera o que otro gobernara, pero sí que Claudia Sheimbaum no ha logrado tener la percepción de que lleva el timón de este barco tan zarandeado que se llama México, a caballo entre dos tormentas que no ha podido capotear: la interna y la externa.


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